«Cualquiera pueda hablar
sobre alimentación».
Lo has oído mil veces
(o, incluso, lo has pensado).
Pues NO.
PARECE que cualquiera puede hablar sobre alimentación.
Sí, todos comemos varias veces al día. Pero eso no significa que seamos expertos en alimentación. También utilizamos el cerebro continuamente y eso no nos hace neurólogos.
Te confieso algo: cuánto más conozco un tema, más consciente soy de lo poco que sé. Pero he aprendido a buscar las respuestas.
Sí. He dicho BUSCAR, no encontrar. Porque solo planteando una estrategia de búsqueda sistemática y conociendo cuáles son las fuentes fiables en las que debes bucear, puedes confiar en descubrir una buena respuesta. Una que sea verdaderamente útil.
No importa lo novedoso o convencional que sea un alimento o su nivel de procesado, todos llevan gigas de información implícitos.
Cada alimento que llega a manos de los consumidores ha tenido que superar con nota barreras legales que garantizan que es seguro, normativa que respalda que cumple con los criterios de calidad y, el escalón decisivo, ha tenido que convencernos de que queremos comérnoslo.
Con mi trabajo ayudo a desenmarañar ese ovillo de información para hacerla comprensible.
¿Qué tipo de información alimentaria te ayudo a interpretar?
1
2
3
4
5
6
Mi formación
Descubrí la pasión por las ciencias de la alimentación cuando acabé, casi por casualidad, estudiando la licenciatura de Ciencia y Tecnología de los Alimentos en la Universidad de León. Y aprendí muchísimo sobre legislación y seguridad alimentaria, procesos tecnológicos y estructura de los alimentos (y el Máster Internacional en Auditoría de Seguridad Alimentaria también aportó su granito de arena).
Pero necesitaba saber más, quería conocer cómo influye nuestra alimentación en nuestra salud, cómo podemos mejorar nuestro rendimiento deportivo con una dieta adecuada y qué puede hacer (y qué no) la nutrición por nosotros cuando llega la enfermedad. Así que me gradué también en Nutrición Humana y Dietética en la Universidad Isabel I.
Mi carrera profesional
He pasado unos años como consultora freelance de seguridad alimentaria, asesorando a empresas sobre cómo hacer las cosas para que sus productos sean seguros, extraordinarios y cumplan estrictamente la legislación.
A la vez, la divulgación me ha ido atrapando para acabar ocupando gran parte de mi vida.
Hoy reparto mi tiempo entre la docencia en el Grado de Nutrición Humana y Dietética en la Universidad Isabel I y las colaboraciones como divulgadora en varios medios de comunicación (y algo de consultoría también que, como buena cabra, tiro al monte).
Quiero ser transparente.
Quiero que puedas interpretar por ti mismo si el mensaje
alimentario que te doy es válido o está sesgado.
Estos son mis conflictos de interés.
ECONÓMICOS:
NO ECONÓMICOS:
Colaboro desinteresadamente con varios medios de comunicación, pero tengo un compromiso personal especial con: