La moda de la alimentación intuitiva: ¿es saludable comer siempre lo que te pida el cuerpo?
AUTORA: BEATRIZ ROBLES
Ser omnívoros es una ventaja porque estamos adaptados a comer una variedad inmensa de alimentos, pero aquí aparece también el famoso “dilema”, que podemos resumir en: “si puedo comer casi cualquier cosa, ¿qué como?”. Estresados por tener demasiadas opciones, ¿qué pasaría si nuestro cuerpo sabiamente nos dirigiese a elegir lo que necesitamos en cada momento? ¡Asunto resuelto! Solo tenemos que dejarnos llevar. Ojalá fuese tan fácil.
La etiqueta #intuitiveeating tiene más de dos millones de publicaciones en Instagram, y puede parecer que algunas investigaciones dan soporte científico para apostar definitivamente por la “alimentación intuitiva”, un movimiento que propone dejar a un lado la cultura de la dieta y los juicios sobre los alimentos y sobre nuestros propios cuerpos. En estudios como este se define como la práctica que implica que comamos cuando tengamos hambre y dejemos de comer cuando nos saciemos, sin restricciones dietéticas.
Busca que nos relajemos, que seamos más compasivos con nosotros mismos y para ello tiene como principio fundamental que recuperemos el contacto con nuestras señales de hambre y saciedad. Pero ¿por qué “el cuerpo nos pide” azúcar, helado, o una hamburguesa y casualmente nunca nos morimos por un plato de acelgas rehogadas ni nos levantamos en mitad de una peli para coger palitos de apio?