Bajo la lupa: estos productos no llevan conservantes, ¿cómo es posible?
AUTORA: BEATRIZ ROBLES
El miedo a los aditivos se utiliza habitualmente en la industria alimentaria como oportunidad para destacar la ausencia de estas sustancias en sus productos. Pero lo que los consumidores no tenemos tan claro es que los aditivos solo pueden usarse tras pasar por la estricta evaluación científica de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y que la autorización se revisa de forma periódica. Además, se establecen condiciones, tanto para las dosis como para los productos en los que pueden usarse, y siempre con un amplio margen de seguridad.
Sin conservantes: ni mejor ni más saludable
Uno de los requisitos legales para añadir un aditivo es que haya un propósito tecnológico, es decir, que cumpla una función. Según esta función, encontramos aditivos que:
- mantienen las propiedades de los alimentos, como los conservantes, que los protegen del deterioro y del crecimiento de microorganismos patógenos.
- modifican las propiedades para hacerlos más atractivos, como los edulcorantes, los colorantes o los potenciadores del sabor
La mención “sin conservantes” no está relacionada con la calidad nutricional del alimento ni con su seguridad. Si no se emplean estos aditivos es porque el tratamiento tecnológico que se aplica al alimento es suficiente para garantizar su seguridad y su buen estado a lo largo de su vida útil, pero no lo hace más saludable que otros que no lleven esta mención. Además, al ser un reclamo voluntario, el hecho de que otros alimentos no lo incluyan en su envase no quiere decir que los usen.