Usar servilletas de tela a diario y otros fallos de higiene alimentaria que cometemos sin saberlo
AUTORA: BEATRIZ ROBLES
Durante lo peor de la pandemia del Covid-19 todo el mundo desarrolló un sentido arácnido para detectar prácticas de manipulación de alimentos poco higiénicas con las que nos arriesgábamos a que los virus ajenos llegasen a nosotros. Ejemplos extremos como “limpiar” la mesa del bar con la fregona -prometo firmemente que vi las imágenes- ya cantaban mucho antes de esta crisis sanitaria mundial, pero durante unos meses fuimos capaces de identificar errores sutiles, de ver claramente que los pinchos sin proteger en la barra del bar y el trapo de cocina para todo uso eran un poco guarretes.
Superada la crisis, nuestras buenas prácticas higiénicas y la capacidad de detectar imprudencias han quedado en el mismo sitio que la promesa de que los sanitarios iban a tener condiciones laborales dignas: todo al cubo de la basura. Por muy pulcro que creas que eres en la cocina, no me juego nada si apuesto a que alguna de las siguientes gorrinadas forman parte de tu día a día. No me digas que siempre lo has hecho así y no pasa nada, porque seguramente no sea verdad -un saludito de esas molestias estomacales; por no llamarlas de otra manera, que no sabes cómo llegaron- y, en todo caso, sigue siendo una asquerosidad.