Consultorio nutricional: dudas frecuentes sobre el menú de Navidad
AUTORA: BEATRIZ ROBLES
¿Cómo debo congelar el pescado y el marisco?
Comprar el marisco y el pescado con antelación nos permite ahorrar y planificar las comidas sin sobresaltos de última hora. Es buena idea comprarlo ya congelado, porque la congelación industrial es más eficiente que la que realicemos en casa y conserva mejor tanto el valor nutricional como las características organolépticas del alimento. En caso de adquirirlo fresco, debe congelarse lo antes posible.
El pescado crudo debe lavarse bien y eviscerarse. En cuanto al marisco, los bivalvos, como los mejillones o las almejas, se deben lavar bien y congelar crudos; los crustáceos pequeños, como las gambas, se pueden congelar crudos o cocidos, y los más grandes, como los centollos, aguantan mejor cocidos.
Se debe evitar el contacto directo con el aire del congelador, para lo que se puede envasar en una fiambrera, bolsa de congelar, papel film o aluminio (excepto para pescados con ácidos como el jugo de limón).
La descongelación lenta mantiene mejor sus cualidades, por lo que lo ideal es cambiarlos al frigorífico uno o dos días antes de consumirlos (según tamaño).