De lo que se come no se cría: la absurda fiebre del colágeno y el caldo de huesos
AUTORA: BEATRIZ ROBLES
¿Tienes la piel apagada? Caldo de huesos. ¿Te estás recuperando de una lesión de rodilla? Caldo de huesos. ¿Que se te rompen las uñas? Caldo de huesos. ¿El último tinte te quemó el pelo? Lo has adivinado: caldo de huesos. Si has hecho scroll en Instagram alguna vez en tu vida, aunque sea por casualidad, te habrás encontrado con algún post de una cuenta sobre estilo de vida que asegura que la receta que tu abuela seguía para aprovechar hasta el último miligramo de carne contiene en realidad el secreto de la eterna juventud.
¿El secreto? ¡El colágeno! Porque si nuestra piel, pelo, articulaciones contienen colágeno, comer colágeno ayuda a mantenerlos sanos y lustrosos. Ojalá fuera tan fácil, pero no es más que una actualización milenial del trilladísimo “somos lo que comemos”, y su lógica tiene más agujeros que un colador.