Jaque al gusto: cómo alteran nuestro paladar los ultraprocesados
AUTORA: BEATRIZ ROBLES
“Cuando haces pop ya no hay stop”, “intenta comer solo una”… habitualmente nos quejamos -con razón- de la falta de transparencia y honestidad de la industria alimentaria de los ultraprocesados, pero estos eslóganes son un ejemplo de lo contrario: no se puede exponer una estrategia de ventas de una forma más nítida. Te decían sin disimulo que la formulación de las patatas fritas está hecha para que tus señales de saciedad salten por los aires y tu circuito de recompensa se colapse.
Cualquiera que haya probado este tipo de snacks puede certificar que tenían razón y que, una vez que abrías una bolsa o un tubo, coger solo un puñado requería de importantes malabares mentales, y lo habitual es que dejases de comer cuando se acababa la bolsa. Ni un gramo antes.
La cuestión es que la frase publicitaria sigue teniendo la misma validez que cuando se lanzaron los anuncios, aunque ahora opten por no cachondearse haciendo semejante exhibicionismo de su capacidad para condicionar nuestra ingesta y los eslóganes hayan desaparecido. Demasiada claridad para unos consumidores hartísimos de que les manipulen.