Ir al contenido principal

Ni el coronavirus ni los catarros: lo que no cura la vitamina C

Fecha de publicación
30 abril 2020

AUTORA: BEATRIZ ROBLES

Que la vitamina C puede mejorar o curar la infección por coronavirus es una de las suposiciones más reenviadas en cadenas de Whatsapp de amigos, trabajo y familia desde que empezó esta pandemia. Seguramente a estas alturas te ha llegado de tu tía Charo, de un comercial de tu empresa y de alguien de la clase de EGB, con diferentes versiones y promesas que sirven para volverte todavía más tarumba en un momento en el que el miedo a lo desconocido y la desesperación pueden hacernos más proclives a creer en cosas con las que normalmente seríamos más críticos.

La vitamina C es un antioxidante que tiene varios trabajos que hacer en nuestro cuerpo: participa en reacciones bioquímicas echando una mano a las enzimas, interviene en la síntesis de colágeno, carnitina y catecolaminas, además de tener un papel en el metabolismo del colesterol, que no es poco. No es la primera vez que se le atribuyen propiedades curativas: mi ser mitológico favorito es alguien que creció en los 70, los 80 o los 90 sin ser inflado a zumos naturales por sus madres a la que asomaba el frío porque era «muy bueno para el resfriado». ¿Funciona para algo en alguno de estos casos? Empecemos con la pregunta del millón.

Ir al contenido WordPress Double Opt-in by Forge12