¿Por qué han desaparecido los probióticos?

¿Qué ha pasado con los probióticos? ¿Por qué ya no inundan nuestras vidas con promesas de una digestión mejor, de un colon más saludable y de una vida más feliz?

Seguro que recuerdas que no hace muchos años no había alimento que no los incluyera ni anuncio que no destacase sus propiedades.

Y de repente, de la noche a la mañana desaparecieron y sólo queda de ellos su memoria (que a muchas empresas les ha servido para seguir vendiendo sus productos aludiendo con expresiones ambiguas al recuerdo que tenemos de esos alimentos como saludables).

¿Fueron una moda pasajera (como otros «superalimentos»)? ¿O ha pasado algo que los haya exterminado de las campañas de publicidad?

En este caso ha sido lo segundo. Ha pasado algo. Ahora verás el qué.

¿Qué son los probióticos?

La definición más aceptada es la de la FAO, que se refiere a ellos como microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades apropiadas, confieren al huésped un beneficio para la salud.

Como sabes, nuestro sistema digestivo está poblado de una cantidad ingente de microorganismos. La mayoría de ellas están alojadas en el colon.

Estas bacterias se “instalan” en nuestro organismo a partir del nacimiento (en el útero el ambiente es aséptico) e intervienen en procesos de digestión y aprovechamiento de nutrientes.

Se considera que el “padre” de los probióticos es Eli Metchnikoff, que estudió la longevidad de los habitantes de una zona de Bulgaria y la relacionó con el consumo diario de yogur (y de un microorganismo, Lactobacillus bulgaricus).

Así que teorizó que podía mejorarse la salud y retrasar el envejecimiento manipulando los microorganismos intestinales e incrementando la proporción de esas bacterias saludables que se encontraban en el yogur.

Hay 3 condiciones para que un microorganismo se considere probiótico: que esté vivo, que sobreviva a la digestión y que prolifere en el intestino.

Pero para que un microorganismo incorporado a un alimento tenga efectos probióticos tiene que estar vivo, sobrevivir al paso por el sistema digestivo (aguantar las condiciones ácidas del estómago, la acción de las enzimas digestivas y de la bilis…) y ser capaz de multiplicarse en el intestino.

Y no todos los microorganismos pueden sobrevivir al procesado del alimento, a la cadena de frío (y a la rotura de la cadena) y a la propia digestión.

Cumplir todas estas condiciones ya empieza a poner las cosas difíciles.

¿Qué alimentos contienen probióticos?

Los alimentos fermentados.

El alimento rey entre los probióticos es el yogur, seguido por otras leches fermentadas (como el kéfir o los productos con bifidobacterias o lactobacilos).

Y también hay microorganismos con estas características en otros alimentos que se obtienen por fermentación como los quesos o el chucrut (col fermentada).

probioticos queso

¿Cómo influye la flora intestinal sobre nuestra salud?

Estos microorganimos probióticos y sus efectos llevan estudiándose en profundidad unos 30 años pero todavía hay muchas dudas sobre sus mecanismos de actuación y cómo nos afectan.

Para empezar habría que tener claro cómo influye nuestra flora intestinal en las funciones de nuestro cuerpo.

La flora intestinal actúa en los procesos metabólicos: utiliza algunos carbohidratos y produce compuestos como el butirato, propionato o acetato que proporcionan energía y tienen otras funciones como evitar la acumulación de metabolitos tóxicos (es el caso del butirato).

También están implicados en el metabolismo de las proteínas y en la síntesis de vitaminas como la K y algunos componentes de la vitamina B.

Y pueden producir sustancias como el ácido láctico y activar la producción local de anticuerpos para proteger frente a microorganismos patógenos que pueden alcanzar el intestino.

En los últimos 10 años se está estudiando la relación de la microbiota intestinal con la obesidad. Es una patología que depende de numerosos factores (muchos de ellos desconocidos) y la respuesta a los problemas de peso no va a encontrarse exclusivamente cambiando la flora intestinal.

Pero dicho esto, los estudios hasta el momento sí apuntan a que las bacterias que colonizan el intestino de las personas que sufren obesidad son distintas de las de las personas delgadas (como puedes ver aquí, aquí o aquí).

Estudios con animales sugieren que estos microorganismos afectan a la absorción de nutrientes y a la regulación energética del organismo y los cambios en los microorganismos que colonizan nuestro intestino podrían actuar como detonantes de la inflamación en la obesidad (que se relaciona con el desarrollo de diabetes tipo 2 y riesgo cardiovascular).

Aunque la investigación en este campo está en una fase muy temprana, sí abre una vía para poder tratar el problema de la obesidad en un futuro cercano.

¿Cómo pueden ayudarte los probióticos?

Una vez que hemos visto (muy por encima) lo importantes que son nuestras bacterias intestinales, la pregunta es ¿podemos actuar sobre ellas para mejorar nuestra salud?.

Entonces si algunos tipos de bacterias tienen funciones positivas sobre nuestro organismo, es lógico pensar que nuestra salud mejorará si conseguimos que nuestro intestino tenga más cantidad de esas bacterias beneficiosas.

La mayor parte de los estudios sobre los probióticos se centran en sus efectos sobre la salud intestinal.

Seguro que alguna vez has tenido que tomar antibióticos y el médico te ha dicho que durante el tratamiento comas “muchos yogures” para compensar el efecto de barrido que estos medicamentos tienen sobre la flora intestinal.

Efectivamente las investigaciones parecen demostrar que consumir probióticos durante el tratamiento con antibióticos reduce la diarrea que puede aparecer como efecto secundario.

Pero no sirven para todos los pacientes: son eficaces en adultos pero no en ancianos ni en niños. Es más, en niños que tengan el sistema inmune debilitado pueden tener efectos adversos serios.

También se ha investigado si los probióticos pueden ayudar durante el tratamiento para eliminar Helicobacter pylori.

H. pylori es una bacteria que se encuentra en la mitad de la población mundial y que está relacionada con numerosos trastornos gastrointestinales (como úlceras, dispepsia y cáncer gástrico). Y para eliminarla se utiliza una combinación de tres antibióticos que puede producir efectos adversos.

La mayoría de los estudios concluyen que el uso de probióticos junto con los antibióticos pueden mejorar la tasa de erradicación de H. pylori (otras investigaciones desmienten este efecto) y reducen los efectos secundarios del tratamiento (aquí, aquí y aquí tienes más estudios en el mismo sentido).

probioticos helicobacter
Helicobacter pylori

También parecen tener efectos positivos sobre una población tan específica como los bebés prematuros. Especialmente para prevenir la necrosis enterocolitica (una afección típica de neonatos prematuros que se caracteriza por la muerte de la pared intestinal) o la septicemia tardía.

Y los estudios muestran que los probióticos pueden ser beneficiosos en el tratamiento de los síntomas del síndrome de intestino irritable (una patología muy frecuente que cursa con diarrea, estreñimiento, malestar intestinal, gases).

Pero el término probiótico engloba una gran cantidad de microorganismos. Y no todos los probióticos tienen los mismos efectos ni serán igual de eficaces en toda la población (dependerá de la edad, sexo, estado fisiológico…).

La Organización Mundial de Gastroenterología ha publicado una guía en la que se especifica qué acción tiene cada microorganismo concreto.

Para la población sana se pueden utilizar de forma segura, pero hay que tener en cuenta que no siempre son inocuos: pueden causar problemas muy serios en algunas personas (pacientes recién operados, personas inmunodeprimidas, pacientes con cáncer, niños enfermos…).

¿Cómo están legislados en la UE?

Con todo lo visto hasta ahora te preguntarás por qué los alimentos con probióticos ya no se anuncian a todas horas como pasaba hace unos años.

La respuesta es muy simple.

Porque no pueden.

Con la entrada en vigor del Reglamento 1924/2006 sobre propiedades nutricionales y saludables y el Reglamento 432/2012 que autoriza una lista de menciones de propiedades saludables, los alimentos probióticos no pueden ninguna propiedad saludable indicar en el etiquetado ni en la publicidad.

Como ya te he contado otras veces, para que un alimento pueda indicar que tiene una propiedad saludable (es decir, que hay una relación entre el alimento y la salud), tiene que solicitarlo. Y la Comisión Europea decide si se acepta o no basándose en el informe científico que haga la EFSA sobre esa solicitud.

En el momento que se aprobó el Reglamento 1924/2006, hubo más de 300 solicitudes de propiedades saludables asociadas a los probióticos (y se alegaban más de 60 beneficios distintos).

En Europa no se puede indicar que un alimento es probiótico ni que tenga por ello ninguna propiedad saludable

Ninguna de todas esas solicitudes ha conseguido el visto bueno.

El rechazo de la EFSA se ha debido a distintos motivos: los microorganismos no estaban bien identificados, o las alegaciones no estaban bien definidas (o no suponían un beneficio para la salud), o faltaba investigar los efectos en humanos o los estudios no eran suficientemente fiables.

probióticos Comisión

El caso es que en este momento en Europa no se puede atribuir ninguna propiedad saludable a los alimentos que contengan probióticos.

Es más. Ni siquiera puede decirse que un alimento es probiótico.

Porque la EFSA considera que el propio término probiótico, por sí mismo, es ya una alegación de propiedades saludables porque los consumidores lo asociamos a beneficios para la salud.

Esto no quiere decir que los probióticos no sean eficaces o que todos los estudios que les atribuyen efectos positivos estén mal ejecutados.

Pero las solicitudes no han cumplido con los requisitos de la EFSA. Puede haber beneficios para la salud pero se han argumentado mal.

¿No se puede usar en ningún país de la Unión Europea?

No.

Pero un país de la UE sí alega propiedades saludables a los productos que contienen probióticos.

Italia.

Por los datos que he encontrado, en Italia se puede indicar “promueve el equilibrio de la flora intestinal”. Al menos así era en 2013 (si tienes información más actualizada, por favor dímelo para que actualice el post).

Y lo consiguieron a través de una argucia terminológica.

Según argumentó el Ministerio de Sanidad italiano, lo que dice la opinión científica de la EFSA es  que “incrementar el número de cualquier estirpe bacteriana no se considera en sí mismo un beneficio. El Panel considera que no se ha facilitado evidencia de que incrementar la cantidad de microflora beneficiosa sea así mismo beneficioso para la salud humana. El Panel considera que “mantener el equilibrio”/”afectar positivamente a la flora intestinal” en el contexto de reducir los potenciales patógenos puede ser beneficioso para la salud”.

Y acogiéndose a este párrafo, para el Gobierno italiano la colonización intestinal por probióticos sin que haya una reducción en los microorganismos patógenos no es una propiedad saludable.

Así que la indicación de “promueve el equilibrio de la flora intestinal” sin decir en ningún momento que pueda reducir los patógenos no puede considerarse una alegación de propiedades saludables: queda fuera de esta regulación y la utilizan.

Consecuencias para la industria

Lógicamente esto fue un auténtico revés para la industria.

Desde diciembre de 2012 estas menciones no pueden ir en el etiquetado.

Algunas empresas como Danone han encontrado la manera de seguir asociando sus productos a propiedades beneficiosas, pero esas propiedades no se deben a los microorganismos que contienen (y que eran los abanderados de su marca) sino a micronutrientes como los cloruros, que pueden encontrarse en numerosísimos productos.

En Suiza sí se ha aprobado una alegación de propiedades saludables para las leches fermentadas de Danone, pero está restringido al mercado suizo al estar fuera de la Unión Europea.

En cualquier caso, podría ser una vía para que la EFSA acepte en el futuro alguna de estas declaraciones.

(Pero por el momento las únicas noticias al respecto han sido las del Día de los Inocentes).

En resumen…

Aunque numerosos estudios apuntan a que los microorganismos probióticos tienen propiedades beneficiosas para la salud, en Europa no está permitido hacer ninguna mención al respecto.

Y por supuesto, tomar alimentos con probióticos no va a equilibrar una dieta poco saludable (no vale compensar los excesos tomándose un yogur, ningún alimento tiene ese efecto milagroso).

Pero son alimentos que sí pueden formar parte de una dieta equilibrada.

¿Te habías dado cuenta de que los probióticos habían desaparecido de la publicidad? ¿Consumes habitualmente alimentos fermentados? Cuéntame en los comentarios.

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Beatriz Robles

Beatriz Robles

Tecnóloga de alimentos y dietista-nutricionista de formación y divulgadora de vocación. Docente en la Universidad Isabel I. Escribo sobre alimentos y nutrición en mi blog y colaboro con medios de comunicación como El Comidista, Materia Ciencia de El País y Eroski Consumer.
11 comentarios
  1. Esther 14 marzo, 2017

    ¿Y los botecitos de probióticos que venden en las farmacias? Me da que también habrá que tener cuidado con esos. He estado en tratamiento de tuberculosis y he tomado muchos antibióticos y me recomendaban tomarlos pero mi medica me dijo que mejor no tomase nada.

    Responder
    • Beatriz Robles 14 marzo, 2017

      Hola Esther, muchas gracias por tu comentario. No soy la persona adecuada para responder a tu pregunta ya que no soy médico. Lo único que puedo decirte es que sigas las indicaciones del médico que te esté tratando, que es el profesional cualificado para aconsejarte.
      Un abrazo,

      Responder
      • Esther 15 marzo, 2017

        Hola Beatriz, gracias por la respuesta. Mi consulta no es tanto por la enfermedad, si no por qué validez te parecen que tienen los que venden en las farmacias. Tengo la sensación de que las farmacias se han convertido en plataforma de invenciones de enfermedades y de venta de cosas que no se necesitan o no sirven para nada.

        Responder
        • Beatriz Robles 15 marzo, 2017

          Hola de nuevo Esther,
          Estoy de acuerdo contigo. Aunque depende mucho de la oficina de farmacia, es verdad que en muchos casos se convierten en un almacén de productos (incluso homeopáticos) que por el simple hecho de venderse en una farmacia parece que están avalados por el criterio científico. Y muchas veces no es así.

          Responder
  2. Iván Soria 9 julio, 2017

    En mi humilde opinion tiene que ver que tipo de probioticos usas pero no cabe duda que son beneficiosos para la salud cuando lo usas regularmente todos los dias . Nosotros tenemos mucjos ejemplos y hemos creado una formula x demas beneficiosa para la salud animal o humana.Es agua probiotica y un probiotico tiene que tener un beneficio en la microbiota y la microbiota no solo es interna sino q tambien lo es externa. Saludos.Ivan Soria

    Responder
    • Beatriz Robles 10 julio, 2017

      Gracias por tu comentario Iván. Sin duda el efecto de la microbiota sobre la salud va a ser uno de los campos de investigación clave en nutrición y salud en los próximos años. Pero la investigación y el conocimiento sobre probióticos y prebióticos todavía está «en pañales». Además, la heterogenicidad de los posible efectos, de las dosis y las cepas en el caso de los probióticos es inmensa con lo cual ni todos los probióticos sirven, ni todos sirven «para todo» ni todos tienen efectos positivos sobre la salud.
      Un saludo,

      Responder
  3. Laura 15 junio, 2018

    Hola Beatriz, ¿este post está actualizado? Creo que la normativa acerca de los probióticos ha cambiado un poco últimamente. Diría que ahora sí se puede llamar probiótico a un suplemento nutricional pero no se pueden poner los beneficios para la salud que aporta, o deben de especificarse mucho. De la misma forma que se debe indicar que no es un substitutivo de una dieta equilibrada y un estilo de vida saludable. ¿Estoy en lo cierto? Gracias de antemano

    Responder
  4. Patricia Pérez Isla 24 junio, 2019

    Hola Beatriz,
    Sigo tu blog desde hace tiempo. Como profesional del sector me resulta también muy aclaratorio. Sin embargo, puesto que se tratan de temas que cambian enseguida convendría que en cada entrada del blog estuviese puesta la fecha de publicacion, y si se hace alguna acutalizacion del mismo.

    gracias de nuevo!!

    Responder
    • Beatriz Robles 24 junio, 2019

      Muchas gracias, Patricia. Efectivmanete, es alg en lo que estoy trabajando, pero por el momento no he podido resolverlo. Lo tengo en cuenta y muchas gracias por tu comentario :)

      Responder
  5. Alejandro S. de la Mora 18 abril, 2021

    He leido algunos artículos suyos y me gustaría me dijera que se puede hacer con el colón irritable, además de tomar estos antibióticos como el Flonorm (muy fuerte por cierto). ¿Algo natural que recomiende?. Saludos desde México.

    Responder

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