Productos que prometen reducir el colesterol: ¿son ciertos sus mensajes?
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AUTORA: BEATRIZ ROBLES
El colesterol que circula en la sangre se ha convertido en una preocupación habitual por su relación directa con el riesgo cardiovascular, en un contexto en el que las enfermedades del corazón siguen siendo la principal causa de muerte en la Unión Europea. El dato que arrojan los análisis clínicos suele ser el punto de partida para que muchas personas se planteen cómo reducirlo. En ese escenario, la industria alimentaria despliega una oferta de soluciones rápidas, accesibles y, en apariencia, sencillas: bastaría con incorporar un producto concreto a nuestra rutina diaria para mejorar los valores de colesterol.
Hay varias declaraciones sobre el colesterol en los alimentos, pero no son homogéneas ni equivalentes. Algunas se limitan a afirmar que el producto contribuye a mantener niveles normales de colesterol en sangre, una formulación que encaja dentro de las denominadas declaraciones de propiedades saludables. Otras van un paso más allá y sostienen que su consumo reduce los niveles de colesterol, lo que implica una declaración de reducción del riesgo de enfermedad. En ambos casos, se trata de mensajes sujetos a regulación y no de afirmaciones que puedan formularse libremente.