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Bajo la lupa: productos enriquecidos con omega 3, ¿son buenos para la salud?

Fecha de publicación
27 julio 2026

AUTORA: BEATRIZ ROBLES

Los ácidos grasos omega 3 son grasas esenciales que el organismo necesita para funcionar de modo correcto y que solo puede obtener a través de la alimentación. En los últimos años han despertado un gran interés por su relación con la salud cardiovascular y por su papel en la regulación de los procesos inflamatorios. De ahí que la presencia de estos ácidos en los alimentos se asocie a beneficios para la salud. Sin embargo, no todos los productos que los llevan tienen el mismo interés nutricional. ¿Qué hay detrás de estos reclamos?

De forma natural, los omega 3 se encuentran principalmente en productos del mar. Los pescados azules, los mariscos y las microalgas aportan EPA y DHA, las formas más activas de estos ácidos grasos. También existen fuentes vegetales, como las semillas de lino, chía o cáñamo y las nueces. En estos casos aportan sobre todo ALA, un tipo de omega 3 que el organismo debe transformar en EPA y DHA. El problema es que solo una pequeña parte —entre el 1 % y el 10 %— se aprovecha de esta forma.

Los mensajes en los envases

La preocupación por no alcanzar las cantidades recomendadas ha impulsado la aparición de alimentos enriquecidos y de complementos alimenticios con omega 3. La legislación europea permite usar declaraciones sobre el omega 3 si cumplen umbrales específicos.

  • Para ser “fuente de omega 3”, el producto debe aportar al menos 0,3 g de ácido alfa-linolénico (ALA) o 40 mg de EPA y DHA combinados por 100 g y por 100 kcal.
  • Para indicar “alto contenido en omega 3”, la cantidad debe duplicarse.

Analizamos cuatro productos que utilizan este reclamo para comprobar si cumplen lo que prometen.

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