Alimentación y cambio climático, ¿qué podemos hacer? Mi paso por la COP25
AUTORA: BEATRIZ ROBLES
El 5 de diciembre participé en la Cumbre del Clima, dentro de la Mesa Verde, destinada a la sociedad civil. Tuve la suerte de estar en dos foros muy diferentes, pero con un enfoque común: la alimentación como oportunidad para redirigir el futuro del planeta.
No es la primera vez que insisto en el
impacto de la alimentación sobre el cambio climático,
y no me cansaré de decirlo: tus elecciones alimentarias cuentan mucho.
He escrito un artículo en el
blog de la Universidad Isabel I
,
en la que soy docente, para contar qué podemos hacer para evitar el desperdicio alimentario y por qué hay que plantearse canales para redistribuir los alimentos y evitar que acaben en el vertedero, poniendo siempre la seguridad alimentaria por delante.
El problema del desperdicio está sobre la mesa porque los datos son claros: la mayor parte del desperdicio alimentario se produce en los hogares
(
Comisión Europea
considera que supone el 53% del total y el
MAPA
da valores para España del 42%), con un dato llamativo: el 85,6% de los alimentos que tiramos son productos sin elaborar. Ni siquiera los hemos tocado. Van directamente a la basura. Para mayor desazón,
de esos alimentos sin elaborar, lo que más tiramos es fruta (31,4%) y verdura (14,3%): alimentos de gran valor nutricional que deberían ser la base de nuestra dieta.
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.

Como te digo en ese artículo, el lema #TiempoDeActuar no es una reivindicación vacía sino una demanda urgente. El sistema tal como lo conocemos no es sostenible. Está en nuestras manos encontrar otro. Y tenemos que hacerlo ya.