Raciones gigantes, un reclamo corresponsable de la obesidad en Materia Ciencia de El País
AUTORA: BEATRIZ ROBLES
Nos resulta difícil saber qué cantidad de comida necesitamos ingerir.
Es así.
No tenemos la culpa.
Pero vivimos en un ambiente en el que “comer bien” equivale a “comer mucho” y en el que el tamaño de las raciones se usa como reclamo para atraer clientes.
El tamaño de las raciones se ha multiplicado, nuestro peso también.

No comemos para cubrir nuestros requerimientos. Comemos lo que creemos que necesitamos. Pero hemos perdido la habilidad de ajustar nuestra ingesta a nuestra demanda.
Hasta el punto de que muchas guías alimentarias incluyen información sobre el tamaño de las raciones, para que podamos calcular cuánto es “normal” comer.
En Materia Ciencia de El País hablo sobre el impacto que el tamaño de las raciones tiene en la prevalencia de la obesidad.
Si comiésemos solo para satisfacer la necesidad fisiológica de obtener nutrientes y energía para cubrir nuestros requerimientos, es probable que el tamaño de la ración no tuviera impacto sobre la cantidad de alimento ingerido.
Comeríamos lo necesario y pararíamos cuando no necesitásemos más.
Pero sabemos que hay otros muchos factores que afectan a la percepción del hambre y la saciedad: psicológicos, sociales, endocrinos o incluso, del tipo y composición del alimento. Estos elementos nos alejan de un mecanismo en principio tan intuitivo como comer solo por hambre y parar una vez satisfechas nuestras necesidades.
Nuestro ambiente tiene un papel protagonista en las dificultades que tenemos para interpretar nuestras sensaciones primitivas de hambre….(Sigue leyendo).
Algunos países ya están tomando medidas para prohibir las ofertas 2×1 o el rellenado gratis de las bebidas azucaradas.
Si tomar medidas para frenar la obesidad es radical, seamos radicales.
Abres la bolsa de patatas y eres incapaz de parar.
¿Hay alimentos adictivos?