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Autor: Joel Rodriguez

Consultorio nutricional: ¿hay diferencias en los azúcares entre el plátano y la banana?

La diferencia más notable es su tipo de hidrato de carbono. En la banana, la mayor parte son complejos, que se presentan en forma de almidón (unos 18 g), mientras que los azúcares simples suponen alrededor de 8 g. Por el contrario, en el plátano la relación se invierte y tiene casi el doble de azúcares que de almidón, razón por la que es más dulce. Hay que tener en cuenta que los azúcares de la fruta entera son intrínsecos, de forma que su consumo no se relaciona con efectos adversos sobre la salud.

¿Es mejor comer plátano o banana? Cada fruta tiene una composición particular, pero la recomendación de comer fruta entera no hace distinciones entre tipos de frutas: todas son beneficiosas para la salud. Por lo tanto, hay que escoger la que mejor se adapte a nuestro gusto y bolsillo.

¿Cada cuánto hay que cambiar las tablas de cortar?

Las tablas de plástico pueden durar de uno a cinco años, mientras que las de acero inoxidable y titanio pueden superar los 10 años. Las de madera no son recomendables porque son difíciles de limpiar, secan con dificultad y en las grietas pueden quedar restos de comida. En cualquier caso, habría que cambiar la tabla en el momento en el que tenga cortes profundos, esté agrietada o tenga manchas difíciles de limpiar.

Productos alimenticios con fibra: ¿son mejores que otros?

Desde hace unos años, la fibra se ha convertido en un reclamo más que parece determinar las decisiones de compra de muchos consumidores. Por eso, la industria incorpora en sus envases mensajes sobre este compuesto que, por cierto, están regulados por ley. En las siguientes líneas te contamos qué requisitos legales deben cumplir los productos para poder lucir estos reclamos y analizamos cuatro productos con mensajes sobre la fibra para ver sus diferencias.

¿Qué es la fibra dietética para la ley?

La normativa define lo que es la fibra. Son hidratos de carbono formados por, al menos, tres monosacáridos que no son digeridos ni absorbidos en el intestino delgado y que, además, cumplen alguno de estos requisitos:

  • Estar presentes de forma natural en los alimentos.
  • Haberse obtenido mediante medios físicos, químicos o enzimáticos y tengan un efecto beneficioso para la salud.
  • O tener un origen totalmente sintético y un efecto beneficioso contrastado.

🔸 La cantidad

También se regula la cantidad de fibra que tiene que tener un alimento para hacer cada declaración. Por ejemplo:

  • Para poder poner que es “alto en fibra” o “rico en fibra”, debe contener, al menos, 6 g por cada 100 g o 3 g por cada 100 kcal.
  • Si solo dice que “contiene fibra”, “con fibra” o simplemente “fibra”, es suficiente con que aporte la mitad de esas cantidades.

Consultorio nutricional: té de burbujas, hábitos saludables y setas congeladas

El té de burbujas o Bubble Tea, también conocido como té Boba, es una bebida que se elabora con té y una base de bolitas que le dan el nombre. Su origen se sitúa en Taiwán en los años ochenta. A este té se le pueden añadir leche, zumos de frutas, siropes o bebidas vegetales.

Las perlas sólidas y gomosas del tamaño de una canica que se acumulan en el fondo se elaboran generalmente con tapioca (almidón de yuca), aunque también pueden hacerse con gelatina, a la que se añaden todo tipo de ingredientes para darles sabor, siempre con una base dulce. Además, destacan por su color oscuro, que se consigue cocinando las perlas con sirope de azúcar moreno o añadiendo cacao a sus ingredientes.

Su calidad nutricional depende de los ingredientes, pero como en la mayoría de los casos para elaborar las burbujas se emplea una base dulce y se añaden zumos de frutas o siropes, es menos recomendable que el té convencional sin azúcar.

Bajo la lupa: estos productos no llevan conservantes, ¿cómo es posible?

El miedo a los aditivos se utiliza habitualmente en la industria alimentaria como oportunidad para destacar la ausencia de estas sustancias en sus productos. Pero lo que los consumidores no tenemos tan claro es que los aditivos solo pueden usarse tras pasar por la estricta evaluación científica de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y que la autorización se revisa de forma periódica. Además, se establecen condiciones, tanto para las dosis como para los productos en los que pueden usarse, y siempre con un amplio margen de seguridad.

Sin conservantes: ni mejor ni más saludable

Uno de los requisitos legales para añadir un aditivo es que haya un propósito tecnológico, es decir, que cumpla una función. Según esta función, encontramos aditivos que:

  • mantienen las propiedades de los alimentos, como los conservantes, que los protegen del deterioro y del crecimiento de microorganismos patógenos.
  • modifican las propiedades para hacerlos más atractivos, como los edulcorantes, los colorantes o los potenciadores del sabor

La mención “sin conservantes” no está relacionada con la calidad nutricional del alimento ni con su seguridad. Si no se emplean estos aditivos es porque el tratamiento tecnológico que se aplica al alimento es suficiente para garantizar su seguridad y su buen estado a lo largo de su vida útil, pero no lo hace más saludable que otros que no lleven esta mención. Además, al ser un reclamo voluntario, el hecho de que otros alimentos no lo incluyan en su envase no quiere decir que los usen.

Cómo preparar verduras, carnes o pescados crudos sin correr riesgos innecesarios

Achicharramiento total y fogones no son buena combinación. Lo que menos apetece con esta temperatura es meterse en una cocina a encender el horno o remover un risotto humeante durante dos horas (que, además, no hace falta). Así que las recetas frías y con ingredientes crudos son muy socorridas y apetecibles, solo tienen un problema: que llevan ingredientes crudos. Esto siempre es un reto para la seguridad alimentaria porque si no hay calor nos falta una de las herramientas fundamentales para destruir microorganismos y parásitos.

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