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Autor: Beatriz Robles

Bajo la lupa: refresco Nocco BCAA

¿Qué son los BCAA?

Los BCAA son los llamado aminoácidos ramificados que reciben su nombre porque su estructura molecular no es lineal. Hay tres aminoácidos que cumplen esta característica: la leucina, la valina y la isoleucina. Los tres tienen un papel importante en la formación del músculo y, en concreto, la leucina es fundamental para que se inicie esta síntesis; de ahí su popularidad en el contexto del entrenamiento y el deporte.

Además, son aminoácidos esenciales, es decir, necesitamos consumirlos a través de la dieta porque nuestro cuerpo no tiene la capacidad para obtenerlos de otra forma. Sin embargo, esto no quiere decir que tomar BCAA por encima de nuestras necesidades vaya a aumentar la formación de este tejido.

Consultorio nutricional: ¿los lácteos enteros son peores que los desnatados?

¿Los lácteos enteros son peores que los desnatados?

A finales de los setenta se publicaron los primeros resultados del ‘Estudio de los siete países’, de Ancel Keys, que ponía en el ojo del huracán a las grasas al considerar que eran responsables del incremento de riesgo cardiovascular. Esto fue el pistoletazo de salida para que se popularizasen los productos bajos en grasa, como la leche desnatada.

Sin embargo, en la actualidad sabemos que no todas las grasas se comportan igual e incluso algunos estudios apuntan a que las grasas de la leche, aun siendo mayoritariamente saturadas, no son perjudiciales. Estos hallazgos deben tomarse con prudencia y la recomendación de reducir las grasas saturadas se mantiene.

¿Hasta cuándo se puede comer algo si su fecha de consumo preferente ha vencido?

Imagina esta situación: después de semanas sin tiempo para hacer la compra, encuentras en la nevera una bandeja de lasaña cuya fecha ya quedó en el pasado. La hueles, pruebas un poco y decides que aún es comestible. ¿Es seguro hacer esto? Depende de qué tipo de fecha aparece en la etiqueta.

La diferencia entre fecha de caducidad y fecha de consumo preferente es esencial. La primera se aplica a alimentos muy perecederos, como carnes frescas, pescados o ensaladas envasadas. Pasada esta fecha, el alimento no debe consumirse bajo ningún concepto, ya que podrían haberse desarrollado microorganismos patógenos que no alteran ni el olor ni el sabor, pero sí pueden causar intoxicaciones graves. Por el contrario, la fecha de consumo preferente indica hasta cuándo un producto conserva sus propiedades óptimas de calidad (sabor, textura, aroma), pero no implica un riesgo inmediato para la salud si se consume pasada esta fecha, siempre que el alimento se haya conservado adecuadamente.

Un estudio de la Comisión Europea revela que el 10% del desperdicio alimentario en los hogares se debe a confusiones con estas fechas. Para reducirlo, es fundamental aprender a interpretar las etiquetas y confiar en los sentidos (solo en alimentos con consumo preferente). Además, la industria tiene responsabilidad en facilitar esta tarea, asegurando que las fechas sean claras y basadas en datos científicos.

Algunos alimentos con fecha de consumo preferente pueden ser consumidos incluso semanas o meses después de la fecha indicada si están bien conservados y en buen estado: productos enlatados, pasta, arroz o galletas son algunos ejemplos. Sin embargo, alimentos con fecha de caducidad como ensaladas, productos lácteos frescos o pescados no ofrecen esta flexibilidad y deben desecharse si se excede la fecha.

Conocer estas diferencias y planificar mejor tus compras puede ayudarte a aprovechar más alimentos sin poner en riesgo tu salud.

Bajo la lupa: cereales Smileat Triboo

¿No llevan azúcar añadido?

En grande, destaca que no lleva azúcares añadidos. Esta declaración puede hacerse si al producto no se le han añadido azúcares simples ni ningún alimento utilizado por sus propiedades edulcorantes.

Sin embargo, estos cereales incluyen dátil en polvo, un ingrediente con un contenido elevado en azúcares simples, aunque el fabricante puede alegar que no se usa con fines edulcorantes, pese a que da dulzor.

En total, la mayor parte de los 3,1 g de azúcares/100 g que tiene proceden del dátil en polvo. Estos azúcares se consideran libres, por lo que su consumo debería ser lo más bajo posible según la Organización Mundial de la Salud (OMS). No obstante, su cantidad de azúcares simples es inferior a la de otros cereales de trigo con cacao dirigidos a niños, en los que se puede alcanzar un 22 %.

Consultorio nutricional: remojar legumbres, elegir agua para el café y frutas con proteínas

¿Qué agua es la mejor para hacer café?

El agua supone un 95 % de una taza de café, por lo que influye de manera determinante en la calidad de la infusión. Las asociaciones profesionales de café de especialidad coinciden en que el agua idónea tendría que ser totalmente incolora y estar libre de olores y cloro, ya que pueden influir en los aromas del café.

El pH debe estar cercano a la neutralidad, ya que las aguas ligeramente alcalinas reaccionan con los compuestos ácidos del café haciendo que se atenúe su deseable acidez. La dureza del agua también afecta: el exceso de calcio y magnesio típico de las aguas duras dificultan la extracción de compuestos aromáticos y enturbian el café, mientras que la extracción es excesiva en las aguas blandas.

Consultorio nutricional: pan nube como alternativa y haba tonka para aromatizar

¿Tiene riesgos usar haba tonka para aromatizar?

Esta semilla aromática originaria de América tropical aporta un toque a vainilla y clavo, y se ha hecho famosa como condimento exótico en gin-tonics, aunque también se emplea en recetas. El aroma a vainilla se debe a la cumarina, una sustancia que también se encuentra en la canela, el ginseng o el jengibre, y que en determinadas cantidades puede ser tóxica para el hígado e interfiere con fármacos anticoagulantes.

Por este motivo, en la Unión Europea no se puede usar la cumarina directamente como aromatizante, aunque los alimentos que la contienen pueden utilizarse como ingredientes, por lo que se establecen límites máximos de cumarina para algunos productos de panadería, cereales y postres.

Durante unos años en España estuvo específicamente prohibido aromatizar los alimentos con haba tonka. Cuando se adaptó la normativa española a la europea en 1991, esa limitación se eliminó teniendo en cuenta que es un compuesto que se toma en cantidades muy pequeñas. Por eso, es seguro en las cantidades mínimas que se utilizan para aromatizar, excepto para las personas que toman anticoagulantes.

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