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Autor: Beatriz Robles

Las trampas que nos impiden reducir el consumo de sal

La evidencia sobre los efectos negativos del sodio para nuestra salud no tiene controversia: eleva la presión arterial, lo que incrementa el riesgo de enfermedad cardiovascular, la primera causa de muerte a nivel mundial y también en la Unión Europea. Así que reducir la sal de nuestra dieta es uno de los factores sobre los que podemos actuar para mejorar nuestra salud, hasta el punto de que la OMS la describe como una de las mejores medidas en términos de costoefectividad.

Pero, de nuevo, el entorno no nos lo pone fácil porque no se trata de desterrar el salero. Nos encontramos con un camino lleno de trampas que ríete tú de los tres peligros del Pantano de Fuego de La princesa prometida. Aunque la recompensa es muy parecida en ambos casos: tener más papeletas para sobrevivir.

Consultorio nutricional: huevo sin cuajar en la tortilla y bayas de açai

¿Se puede servir tortilla de patatas con el huevo sin cuajar?

La mayoría de la normativa sobre seguridad alimentaria impone medidas generales y no hace referencia a alimentos concretos. Sin embargo, el huevo es una excepción, porque es un alimento para el que se detallan procedimientos de manipulación rigurosos en bares, restaurantes y otros establecimientos. La razón es que está implicado en numerosos brotes de intoxicaciones alimentarias debido a que se puede contaminar con salmonela con relativa facilidad.

Por eso, si un bar quiere usar huevo debe cocinarlo a una temperatura mínima de 70 ºC durante dos segundos, lo que garantiza la destrucción de la bacteria. A esa temperatura el huevo estaría totalmente cuajado.

La normativa también permite cocinar a 63 ºC durante 20 segundos, una temperatura a la que el huevo no coagula completamente, pero con la condición de que ese plato (sea tortilla, huevo frito u otro) se sirva inmediatamente. Esto implica que no pueden conservarse en los expositores ni mantenerse a temperatura ambiente.

La moda de la alimentación intuitiva: ¿es saludable comer siempre lo que te pida el cuerpo?

Ser omnívoros es una ventaja porque estamos adaptados a comer una variedad inmensa de alimentos, pero aquí aparece también el famoso “dilema”, que podemos resumir en: “si puedo comer casi cualquier cosa, ¿qué como?”. Estresados por tener demasiadas opciones, ¿qué pasaría si nuestro cuerpo sabiamente nos dirigiese a elegir lo que necesitamos en cada momento? ¡Asunto resuelto! Solo tenemos que dejarnos llevar. Ojalá fuese tan fácil.

La etiqueta #intuitiveeating tiene más de dos millones de publicaciones en Instagram, y puede parecer que algunas investigaciones dan soporte científico para apostar definitivamente por la “alimentación intuitiva”, un movimiento que propone dejar a un lado la cultura de la dieta y los juicios sobre los alimentos y sobre nuestros propios cuerpos. En estudios como este se define como la práctica que implica que comamos cuando tengamos hambre y dejemos de comer cuando nos saciemos, sin restricciones dietéticas.

Busca que nos relajemos, que seamos más compasivos con nosotros mismos y para ello tiene como principio fundamental que recuperemos el contacto con nuestras señales de hambre y saciedad. Pero ¿por qué “el cuerpo nos pide” azúcar, helado, o una hamburguesa y casualmente nunca nos morimos por un plato de acelgas rehogadas ni nos levantamos en mitad de una peli para coger palitos de apio?

Bajo la lupa: ‘Mano de Santo’ para la resaca

Baja en calorías, pero rica en azúcar

La declaración «baja en calorías» se puede hacer en cualquier bebida que contenga, como máximo, 20 kcal por cada 100 ml. Este producto aporta 18 kcal/100 ml procedentes en su práctica totalidad (un 93 %) del azúcar añadido. Una lata de 250 ml aporta 10,6 g de azúcar libre, un 42% del máximo diario recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Consultorio nutricional: comida picante para adelgazar y beneficios del kale

¿La comida picante ayuda a adelgazar?

El sabor picante de alimentos como las guindillas se debe a la presencia de compuestos denominados capsaicinoides, entre los que destaca la capsaicina. Investigaciones realizadas en condiciones de laboratorio han mostrado que esta molécula podría ayudar a reducir la grasa corporal mediante mecanismos como el control del apetito, el incremento de la utilización de las grasas como sustrato energético, la reducción de la síntesis de adipocitos (las células en las que se acumula la grasa corporal) y la inducción de la termogénesis (el mecanismo por el que producimos calor).

En marzo de 2023, una investigación publicada en el British Journal of Nutrition ha evaluado toda la evidencia disponible en relación al efecto de la capsaicina sobre el control del peso. Ha encontrado que, si bien la suplementación con este compuesto producía reducciones en el peso y la circunferencia de cintura, estas eran muy modestas.

Por otra parte, puede provocar efectos adversos en el sistema digestivo y la ingesta de cantidades elevadas de capsaicina durante periodos largos puede entrañar riesgos, según la rigurosa WebMD.

Pasta de legumbres: mejor que la pasta pero no que las legumbres

De cuatro a siete raciones de legumbres a la semana: esa es la recomendación de AESAN por tu salud y por la del planeta. Si con tu dieta no llegas a esas cifras ni contando los cacahuetes salados del aperitivo, ¿por qué te has olvidado de ellas? ¿Por vulgares, porque crees equivocadamente que engordan o porque te parece difícil cocinarlas?

No pasa nada: la industria alimentaria llega al rescate para conseguir la legumbre de Schröndinger: la legumbre que no es legumbre, la pasta que no es pasta; lo mejor de cada mundo. ¡La pasta de legumbres! Sí, hecha 100% con harina de legumbre: comer esto tiene que ser igualito que el potaje de garbanzos, pero con más ganas. Me temo que las apariencias engañan.

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