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Autor: Beatriz Robles

Precarios y con sobrepeso: así aumenta el riesgo de obesidad

Cuando tienes un buen trabajo -¿todavía los hay?- puede que no lo reconozcas como tal. Y mira, si eso te lleva a reivindicar mejores condiciones, tanto mejor; incluso si las que tienes son la envidia de todos tus amigos precarizados, pero los malos trabajos, los trabajos penosos, son como el pijerío de Tamara Falcó: no lo pueden disimular. Aun así, por si tu jefe te viene con cuentos sobre las condiciones “envidiables” que tienes -y el consabido “hay gente que se pega por ocupar tu puesto”-, la literatura científica describe qué es un buen trabajo: tiene que ofrecer seguridad laboral, ingresos suficientes, un entorno físicamente seguro con procedimientos de trabajo claros y responsabilidades bien definidas y, por supuesto, derechos para los trabajadores y un ambiente que favorezca la salud mental.

¿No cumples ni uno solo de los requisitos? ¡Bingo! Es probable que te reconozcas mucho mejor en los indicadores que, también desde la academia, caracterizan al empleo precario. Que, por si alguien no se olía esa tostada, tiene consecuencias poco agradables, como sedentarismo, ansiedad, estrés, falta de control sobre tu vida y más tendencia a la obesidad. Hay varias herramientas descritas para validar lo que ya sabes: que tu trabajo es una moderna manera de explotación. Desengáñate, aunque no bajes a la mina, estar 12 horas delante del ordenador y 24 con disponibilidad total, pendiente de los correos de trabajo y notificaciones varias de la empresa no es disponer de tu vida).

¿Por qué la cerveza sin alcohol no sabe igual que la normal?

“No es lo mismo”. Es la respuesta estándar cuando los nutricionistas proponemos que te pases a la cerveza 0,0 para ir reduciendo tu consumo de alcohol. Y tienes razón: la cerveza sin alcohol o la 0,0 no tienen el mismo sabor que la normal. Son mucho más recomendables, pero, ¿por qué no se consigue hacer una cerveza sin alcohol que sea igualita a la versión alcohólica? ¿Es acaso para dar la razón a ese mito de que todo lo que está rico es malo para nuestra salud? Hay razones que lo explican y, para que no te quedes con mal sabor de boca, la tecnología también va a conseguir versiones sin alcohol cada vez mejores.

Bajo la lupa: atún Calvo 0% materia grasa

0 % materia grasa: un beneficio que no es tal

Esta declaración implica que el alimento contiene, como máximo, 0,5 g de grasa por cada 100 g de alimento. En su página web indican: «Con esta variedad, Calvo cubre las necesidades de aquellas personas que quieren cuidar su línea, pero sin renunciar al sabor. Un producto sano con todos los beneficios reconocidos del pescado azul». Este reclamo aprovecha la idea errónea de que se deben evitar las grasas, pero no todas las grasas son iguales.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) establece que, nutricionalmente, el valor principal de los pescados azules está en sus ácidos grasos poliinsaturados omega 3 (docosahexanoico y eicosapentanoico), razón por la que en sus recomendaciones indica que debe priorizarse el consumo de pescado azul sobre el blanco. Sin embargo, en este producto ese valor diferencial se pierde, al estar libre de grasa.

Por qué tenemos menos hambre cuando hace calor (y qué conviene comer para refrescarse)

Con razón la representación del sufrimiento eterno se hace tradicionalmente entre calor y llamaradas infernales: si los pintores clásicos hubieran paseado por la Puerta del Sol en pleno veranito madrileño, tendríamos cuadros plagados de osos, madroños y plazas diáfanas sin una sombra. Salvo para unos pocos incondicionales del verano que disfrutan tumbándose en la toalla vuelta y vuelta a las 12 de la mañana en la playa, al común de los mortales el calor nos irrita, desespera y aplatana. Y nos quita las ganas de comer.

Esto sucede porque el control de la temperatura corporal y los mecanismos que regulan el hambre y la saciedad están relacionados. Para poder mantener la vida, nuestra temperatura tiene que mantenerse en un rango muy ajustado y el hipotálamo, situado en el cerebro, es el centro de control que la mantiene dentro de ese margen óptimo.

Sin embargo, hay factores que pueden subir esa temperatura, como la fiebre, el ejercicio físico, el calor achicharrante de este verano infernal o la ingesta de alimentos. Sí, comer sube nuestra temperatura; algo que por otra parte no necesitabas que te aclarásemos: solo tienes que recordar los calores que te entraron cuando el camarero te sacó el quinto plato del menú en la boda de tu primo Luis Miguel. Las razones por las que sudas al empezar a comer la “crema de marisco con colas de gambas” te pueden resultar menos conocidas. Vamos a descifrarlas.

Consultorio nutricional: suplementos de calcio para los huesos y cervezas sin alcohol

¿El calcio en suplemento previene las fracturas?

El calcio es un mineral indispensable para los huesos, por lo que existe la creencia de que tomar suplementos de calcio reduce el riesgo de sufrir fracturas. Sin embargo, la ciencia no apoya esta idea.

Es la conclusión del portal de análisis de evidencia científica Nutrimedia tras revisar qué dice la ciencia y encontrar que, en relación con la prevención de las fracturas, no hay diferencia entre tomar suplementos de calcio y no hacerlo. La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFyC) indica que, por ahora, los suplementos de calcio no han demostrado beneficios en la reducción de fracturas.

Por otra parte, estos complementos pueden tener efectos secundarios, como estreñimiento, cálculos renales o incluso incremento del riesgo de infarto. Por ello, solo se recomiendan bajo prescripción médica.

Bajo la lupa: Nocilla leche y avellanas

Mucho más azúcar que leche y avellanas

En el envase se resaltan la leche y las avellanas y, sin embargo, no son los ingredientes principales.

  • La leche, que realmente ocupa el tercer lugar de la lista de ingredientes, es desnatada en polvo y únicamente supone el 9,2 % de la receta.
  • Las avellanas, por su parte, representan solo el 3,7 % del producto y son el sexto ingrediente.

Entonces, ¿de qué está hecha esta crema? Más del 60 % de este producto es azúcar, que sí es el ingrediente principal. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el consumo de este azúcar libre debe restringirse a un máximo de 25 g al día. En la ración de 15 g establecida por el fabricante hay más de 9 g de azúcar, que ya suponen el 36 % del máximo diario establecido por la OMS.

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