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Autor: Beatriz Robles

Consultorio nutricional: dieta saludable, comer por los oídos y mermelada ‘extra’

¿Mi dieta es saludable?

La mayoría de nosotros damos respuestas optimistas a la pregunta de si nuestra dieta es saludable, que van desde “más o menos saludable” hasta “excelente”. Es lo que se desprende de un reciente estudio en el que se preguntó a 9.700 personas sobre la calidad de su dieta.

Lo sorprendente es que el 99 % de quienes consideraban que era saludable estaban siendo demasiado optimistas, porque, al analizar en detalle qué comían, se descubrió que sobrestimaban la calidad de su alimentación. Sin embargo, las personas que respondieron que su dieta era mala sí que hacían una valoración que coincidía con la realidad y eran más conscientes de cómo era su alimentación.

Esta falta de sincronía entre cómo pensamos que comemos y cómo lo hacemos en realidad se refuerza con otra investigación publicada en ‘American Journal of Human Biology‘. En ella, se preguntó a los participantes por el número de kilocalorías (kcal) que ingerían al día. Se concluyó que subestimaban esa cantidad en unas 900 kcal, independientemente de su peso. Ser conscientes de cómo comemos realmente puede servir para establecer objetivos realistas que nos lleven a una alimentación mejor.

Bajo la lupa: batido de chocolate Puleva ‘zero’

¿El único batido apto para diabéticos?

Un informe de la Comisión Europea de 2008 estableció que «la composición dietética deseable para las personas con diabetes es similar a la recomendada para el resto de la población». Por tanto, los diabéticos deberían poder cubrir sus necesidades con una adecuada selección de alimentos habituales. No hay base científica para imponer criterios de composición particulares a los alimentos específicamente destinados a las personas con diabetes.

Además, los productos destinados a regímenes dietéticos especiales están regulados y, como se indica en el informe de la Comisión, los «alimentos para diabéticos» no son una categoría de alimentos, por lo que se les aplica la legislación general.

De esta manera, la declaración «apto para diabéticos» no está reconocida legalmente ni implica que el producto deba cumplir con ningún requisito específico. Es una declaración que no debe hacerse, ya que puede inducir a error «al insinuar que el alimento posee características especiales cuando, en realidad, todos los alimentos similares poseen esas mismas características».

Por lo tanto, esta declaración puede ser engañosa para los consumidores, que pueden interpretar que hay alimentos específicamente diseñados para diabéticos cuando no es así. El Comité Permanente de Plantas, Animales, Alimentos y Piensos de la Unión Europea considera que «estas declaraciones son difícilmente compatibles con la legislación europea».

Consultorio nutricional: dudas con las calabazas dulces y las proteínas de calidad

¿Qué debe tener una proteína para ser “de calidad”?

Los aminoácidos son la base de las proteínas. Todas las proteínas son cadenas largas formadas por combinaciones distintas de 20 aminoácidos y, de estos, nueve son esenciales, es decir, resultan necesarios para el correcto funcionamiento de nuestro organismo. Pero nuestro cuerpo no puede fabricarlos, por lo que debemos incorporarlos a través de la alimentación.

Para que una proteína se considere de calidad deben cumplirse varios requisitos:

  • tiene que ser completa (aportar todos los aminoácidos esenciales)
  • debe contenerlos en unas proporciones específicas
  • y, además, debemos ser capaces de absorber la mayor cantidad posible de ellos.

Las proteínas de origen animal (carne, pescado, huevos y leche) cumplen estos requisitos, pero también hay proteína completa de alta calidad en el mundo vegetal, como la soja, el garbanzo, el pistacho o el germen de trigo, aunque su digestibilidad es un poco menor que la de origen animal.

Aunque no se consuman alimentos con proteína completa, se pueden obtener todos los aminoácidos esenciales combinando distintas proteínas vegetales a largo del día.

Leche sin lactosa: ¿también es buena para los no intolerantes?

Fácil digestión”, “la leche que te sienta bien”, “ninguna se digiere mejor”, “ligera y equilibrada” o “¿quieres disfrutar de la leche y saber que te va a sentar bien?”. Todas estas son frases reales que se exhiben fastuosamente en los envases de diversas marcas de leche “sin lactosa” y dejan poco margen a la especulación: el mensaje explícito es que si te tomas esa leche la vas a digerir mejor que cualquier otra. Siendo justa, en realidad no dice “como no tiene lactosa la vas a digerir mejor” pero -puesto que la única característica que la diferencia de aquellas que no hacen estas menciones es la ausencia de lactosa-, el mensaje implícito no puede ser más claro: no tiene lactosa y eso favorece la digestión.

Lo que ninguna de ellas dice es que esta información solo es veraz si se da una situación: que la persona que va a tomarla tenga una intolerancia a la lactosa y esta le produzca síntomas. Para el resto, la población general a la que van dirigidas, no supone ninguna ventaja y sí varios inconvenientes. Para empezar, alimenta la idea errónea de que la lactosa es perjudicial; y esto afecta especialmente a personas con cierto grado de intolerancia que ni siquiera lo saben porque están adaptadas y no tienen síntomas (que aparecen de nuevo si pasan un tiempo evitando completamente la lactosa y luego se exponen de nuevo a ella). Para rematar, el precio de la “sin lactosa” es más elevado: ya tenemos el pack completo.

Bajo la lupa: La Piara paté suave

Una lista de ingredientes muy confusa

La enumeración de la lista de ingredientes es confusa.

  • En primer lugar aparece el tocino, cuyo porcentaje no se indica.
  • El segundo ingrediente es el hígado, con un 17 %.
  • Y en tercer lugar aparece la carne de cerdo, seguida de un porcentaje entre paréntesis (51 %).

La normativa obliga a incluir los ingredientes en orden decreciente de peso, lo que hace que no sea posible que la carne de cerdo suponga el 51 % del producto por varios motivos: sería el ingrediente mayoritario e iría en primer lugar y, si sumamos los ingredientes que declaran el porcentaje —carne de cerdo (51 %), hígado (17 %) y crema de tapioca con leche (44 %)—, estos superan el 100 %. Lo más probable es que el 51 % se refiera a la suma de tocino, hígado y carne de cerdo.

Esta manera de agrupar ingredientes no está contemplada en la legislación. En caso de ser así, el ingrediente que está en mayor cantidad es el tocino, seguido del hígado y, por último, la carne.

Parecen yogures, pero no lo son

La normativa española deja bien claro qué es y cómo debe elaborarse un yogur. Sin embargo, en ocasiones vemos productos etiquetados como tal que fermentan con bacterias diferentes.

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