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Autor: Beatriz Robles

Sabor amargo, sensación picante y reducir el consumo de sal en Saber Vivir 21.02.2021

¿Te gustan los alimentos amargos? Pues quizá te sorprenda saber que el sabor amargo tiene algo que ver con nuestra supervivencia (y que al rechazar este sabor nos librábamos de intoxicarnos…).

Suerte que para sobrevivir en la naturaleza ya no tenemos que identificar los venenos por su sabor, porque ahora podemos disfrutar de alimentos muy amargos que también nos aporta muchas cosas buenas.

Te lo contamos en Saber Vivir.

Y, como la cosa va de sabores, también te hemos contado que el «picante» no es un sabor, y aprovechamos para desmentir dos mitos que hay alrededor de esta sensación: no es el origen de las úlceras y los dolores de estómago…y tampoco te va a ayudar a adelgazar.

Otro sabor que nos encanta, pero que nos trae de cabeza, es el salado. Porque el consumo excesivo de sal se relaciona con el desarrollo de enfermedades no transmisibles…¡pero es que está tan rico!

Pues el problema no es la sal que añadimos conscientemente, salero en mano, sino toda la que comemos sin darnos cuenta. Hemos visto dónde se esconde la sal oculta y cómo reducir su consumo.

Pero es que los contenidos del programa son tan top, que solo puedo recomendarte que lo veas enterito para que no te pierdas ninguno de los consejos que te damos de salud, alimentación y bienestar.

Y recuerda que estas y muchas más cosas prácticas sobre alimentación e higiene las encontrarás en mi libro, «Come Seguro Comiendo de Todo».



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Bajo la lupa: gelatina Royal Antiox

¿De qué está hecha la gelatina Antiox?

Es un producto elaborado básicamente con agua y una pequeña proporción de gelatina (1,9 %), que le aporta la textura y la mayor parte del valor energético. El resto de los ingredientes son aditivos y aromas empleados por su función para mejorar las propiedades organolépticas (sabor, textura y olor). Aporta, además, una pequeña proporción de sal y vitaminas.

Arándanos por todas partes, menos en su composición

A pesar de que la palabra “arándano” está destacada con un color de letra diferente así como con una fotografía, este producto no contiene arándanos. El sabor se consigue mediante la adición de aromas. Esta práctica está permitida si se aclara que es una “sugerencia de presentación”, algo que no ocurre en este producto.

Presume de vitaminas y de beneficios para la salud, pero…

Esta gelatina indica que es “fuente de vitaminas E y D”. Este mensaje está regulado y puede hacerse siempre que 100 g de alimento aporten 1,8 mg para la vitamina E y 0,75 μg (microgramos) para la vitamina D. Este producto lo cumple, aunque ninguna de estas dos vitaminas procede de las materias primas utilizadas, sino que se añaden como ingrediente.

Bajo la lupa: Leche Pascual Salud

Denominación de venta

Se vende como “Leche desnatada UHT con vitaminas y minerales”. Para mantener la naturaleza del producto, los cambios en la composición de la leche (reducción y adición de compuestos) están regulados, y la normativa permite que se siga llamando “leche” si está enriquecida con vitaminas y minerales, como es el caso. Si se hacen otras modificaciones, como añadir fibra o ácidos grasos omega 3, legalmente ya no podría llamarse “leche”. La normativa establece que las leches son desnatadas si contienen un máximo de 0,5 % de grasa. Es decir, este producto es una leche desnatada enriquecida con vitaminas y minerales, unos compuestos que se encuentran en otros muchos alimentos.

Mitos, conservación y cocinados del pescado y la carne de cerdo, en Saber Vivir 07.02.2021

«El cerdo es un olivo con patas».

¿Cuántas veces lo has oído?

Suena fenomenal y parece tener cierta veracidad, porque es cierto que la grasa de algunos (solo ALGUNOS) cerdos puede tener ácido oleico, el mismo ácido graso que nos encontramos en el aceite de oliva.

Ya, pero el caso es que hay diferencias «sustanciales», no solo en la cantidad de este ácido graso, sino también en qué es todo eso que acompaña al acido oleico.

De este y otros mitos de la carne de cerdo hemos hablado en Saber Vivir (no te pierdas el vídeo si tienes dudas sobre su cocinado, que también hablamos de temperaturas de cocción seguras).

Y dime, ¿qué alimento estaría en el podio del mal olor cuando se deteriora.

Exacto, el pescado. Especialmente el pescado salado…y aquí te cuento por qué.

Pero no vamos a quedarnos en esto. Lo que nos interesa saber al detalle es cómo conservar el pescado en las mejores condiciones (y cómo cocinarlo para evitar problemas de seguridad alimentaria).

Y lo aclaramos en este bloque del programa.

Ya sabes que yo te recomiendo que veas el programa completo, porque encontrarás versiones más saludables de recetas tradicionales, claves sobre las infusiones y en qué se parece un queso Gruyère a las defensas que tenemos contra el coronavirus.

Y recuerda que estas y muchas más cosas prácticas sobre alimentación e higiene las encontrarás en mi libro, «Come Seguro Comiendo de Todo».



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Consultorio nutricional: moho en los alimentos y germinados caseros

¿Se puede retirar la parte con moho de un alimento y comerlo después?

Las esporas de los mohos están por todas partes y son capaces de desarrollarse en condiciones difíciles, en las que otros microorganismos no pueden reproducirse: pH ácido, temperaturas de refrigeración o baja actividad de agua. Por esta razón, podemos encontrarlos en alimentos de larga duración que no se alteran por la acción de las bacterias, como las mermeladas, la mantequilla, la salsa de tomate o los frutos secos.

El problema no está en la parte visible (las manchas verdes o blancas que aparecen en la superficie), sino en las micotoxinas: sustancias tóxicas producidas por hongos de los géneros AspergillusPenicillium y Fusarium y que pueden producir síntomas gastrointestinales agudos, además de considerarse carcinogénicas (con la capacidad de causar cáncer) a largo plazo. Las micotoxinas no son visibles y pueden penetrar en el alimento, por lo que no podemos saber qué cantidad hay que retirar. Además, al quitar la parte estropeada podemos estar arrastrando toxinas y contaminando las partes que nos vamos a comer. Por eso se debe tirar el alimento entero, independientemente de su textura, dureza o humedad.

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