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Autor: Beatriz Robles

Picoteo y confinamiento: así puedes evitarlo. Artículo para El Comidista.

Sé que estos días son terriblemente complicados. A la angustia por el presente y el futuro se unen otras mil sensaciones que sentimos que no podemos controlar.

Nuestras rutinas han cambiado radicalmente, la actividad física se reduce al mínimo y aparece la preocupación por lo que estamos comiendo…pero es que el frigorífico está tan a mano que parece imposible dejar de picotear a cada rato.

Nos está pasando a todos y en El Comidista te explico por qué sucumbes a caprichos dietéticos que antes ignorabas (se conoce como hambre emocional y está perfectamente descrita) y qué puedes hacer para llevar un picoteo más saludable (sin obsesionarse) durante el confinamiento.

Si tu hambre es emocional, nada como tratar de alejarse de esa situación. En condiciones normales te diría que cogieras los bártulos y salieras a la calle a dar un paseo, pero como eres responsable y estás siguiendo al pie de la letra las indicaciones de las autoridades sanitarias, la solución es mantenerse activo en casa. Cambia de actividad, haz algo de ejercicio físico dentro de las posibilidades -hay muchas aplicaciones con programas de entrenamiento para hacer en casa que son la salvación estos días- o dedícate a alguna tarea intelectualmente estimulante de esas que siempre postergas por falta de tiempo.

Si el hambre emocional sigue ahí, hay unas cuantas pautas que puedes seguir para ceder a ella sin que repercuta en tu salud física y mental: que lidiar con el aumento de peso se lleva mal, pero entrar en conflicto contigo mismo batallando contra los sentimientos de culpa y remordimiento, es una pesadilla. Sigue leyendo.

coronavirus picoteo comidista small

Piensa que es una situación absolutamente excepcional y que lo importante cuando esto acabe es que estés bien de salud. Y habrá tiempo para retomar hábitos saludables (o para adoptarlos por fin).

Tienes todos los recursos que he ido publicando sobre el coronavirus en este artículo.

Cómo evitar el picoteo insano durante el confinamiento

“Se me cierra el estómago”: esa reacción fisiológica a emociones como el miedo, la ira o la ansiedad, tiene una explicación biológica comprensible: ante una amenaza se activa el sistema nervioso simpático y nos preparamos para huir o luchar. El diseño está bien, porque si aparece un león o el enemigo nos está disparando con fuego de mortero; no parece el mejor momento para sentarse a comer una paella. Ahora no hay león, y no podemos escapar corriendo hacia otro lado: estamos literalmente atrapados en los 60 metros cuadrados que conforman nuestra casa.

Pero la sensación molesta sigue ahí y necesitamos resolverla de alguna forma. La reacción puede ser viajar al frigorífico periódicamente para ir cogiendo lo que pillemos -que no suelen ser palitos de zanahoria, precisamente-, sin que haya un hambre real que nos empuje a hacerlo; comer es, en realidad, la respuesta.

También hay una base fisiológica. Como se explica en PENNutrition -herramienta que evalúa la evidencia científica en nutrición-, el estrés continuado afecta a los sistemas de regulación del hambre y la saciedad, produciendo una elevación sostenida de glucocorticoides que alteran la conducta alimentaria.

Bajo la lupa: pan Bimbo integral 100% natural

El mensaje principal: natural 100 %

 

Este reclamo invita a deducir que en el producto no hay ningún ingrediente artificial o sintético. No existe ninguna ley que regule esta indicación, por lo que simplemente es un reclamo publicitario. El término “natural” sí está regulado para otros productos: yogur “natural”, café de tueste “natural”, conservas “al natural”, aguas minerales “naturales” y aromas “naturales”.

Pero Bimbo no es el único fabricante que utiliza este reclamo. Esta mención sin base legal la podemos encontrar en otros productos como The Rustik Bakery, Aneto Caldo natural, Litoral Fabada natural, Caldo casero Gallina Blanca o Don Simón limonada natural.

Consultorio nutricional: chocolate para el corazón y anchoas en la nevera

¿Puedo tomar café si estoy embarazada?

Los cambios hormonales en las mujeres embarazadas retardan la metabolización de la cafeína, que, por este motivo, permanece más tiempo en la sangre. Por ello, entidades de referencia como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) recomiendan limitar la ingesta de cafeína a 200 mg al día (tres tazas de 30 ml de café expreso), frente a los 400 mg/día del resto de adultos.

Pero no prohíben la cafeína, ya que no incrementa el riesgo de que el feto sufra daños ni de que el parto se adelante. En cuanto al café descafeinado, según la normativa puede conservar una parte mínima de cafeína, pero el contenido final de esta en una taza es escaso (0,6 mg en 30 ml). La recomendación se establece para la cafeína, por lo que si se ingiere a partir de otras fuentes (bebidas de cola, chocolate, té…) hay que tenerlo en cuenta.

Bajo la lupa: vasito ‘Benefit’ 3 arroces, quinoa y verduras, de Brillante

Los platos preparados a base de arroz se conservan a temperatura ambiente durante largos periodos y están listos para consumo tras un breve calentamiento, lo que los hace muy prácticos. Su valor nutricional depende de los ingredientes que acompañen al arroz y que en ocasiones se usan como gancho comercial (en este caso se trata de la quinoa), por ser productos con fama de saludables.

Un producto, ¿con beneficios?

Benefit es una denominación comercial que crea una imagen de alimento saludable. Aunque el producto no incluye declaraciones de propiedades saludables, sí podría hacerlo atendiendo a su contenido en proteínas y fibra, lo que justificaría legalmente la utilización de este nombre.

El inexistente chocolate negro y otros engaños de las tabletas

Con el mercado del cacao hemos topado: si nuestra propia predilección por un alimento sensorialmente tan tentador no era suficiente, llegan organizaciones de apariencia rigurosa como la Fundación Dieta Mediterránea a lanzarnos en sus congresos el mensaje de que es antioxidante, cardiosaludable e incluso recomendable en niños para evitar problemas neurológicos, apoyándose en los estudios del Observatorio del Cacao (la cara científica de la misma industria).

Consumidores y fabricantes somos el tándem perfecto: nosotros estamos ansiosos porque nos digan lo que queremos oír, y la industria está deseando contárnoslo con un aval científico que le de credibilidad. Yo no me siento culpable atacando mi tableta de chocolate, tú ganas dinero: todos contentos, salvo la salud a medio plazo. Pero, ¡oh nutricionistas, guardianes de las esencias!, ¿acaso tenemos los mortales que renunciar a todos los placeres de la carne? No: es suficiente con que podamos hacer elecciones libres, que -por definición- debemos tomar bien informados.

¿Tiene el cacao beneficios para la salud? Nutrimedia, el portal de evaluación científica de la Universidad Pompeu Fabra, considera que los estudios que asocian el consumo de chocolate a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares tienen una calidad baja, por lo que no se pueden sacar conclusiones sobre su efecto beneficioso. PENNutrition, recurso de reconocida solvencia sobre nutrición basada en la evidencia, hace una recomendación condicional, apoyada en una calidad de la evidencia muy baja, sugiriendo que los adultos sanos podrían consumir chocolate o cacao para reducir ligeramente su riesgo cardiovascular. Es decir: el chocolate y cacao pueden hacer poco, y además la evidencia de que lo hagan es pequeña.

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