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Autor: Beatriz Robles

La inexistent xocolata negra i altres enganys de les tauletes

Hem topat amb el mercat del cacau: per si la nostra pròpia predilecció per un aliment sensorialment tan temptador no fos prou, arriben ara organitzacions d’aparença rigorosa, com la Fundació Dieta Mediterrània, a llançar-nos en els seus congressos el missatge que és antioxidant, cardiosaludable i fins i tot recomanable en infants per evitar problemes neurològics, basant-se en els estudis de l’Observatori del Cacau (la …

Consultorio nutricional: carbón activado y ‘comidas trampa’ para adelgazar

Carbón activado: ¿qué es y para qué se utiliza?

El carbón activado es un mineral muy poroso con gran capacidad de adsorción, por lo que se emplea vía oral en el  tratamiento de intoxicaciones agudas producidas por la ingesta de algunos fármacos o productos tóxicos. No se absorbe en el intestino, de manera que solo es eficaz mientras la sustancia  problemática esté en el tracto digestivo. También se utiliza como ingrediente gancho para vender productos con un característico color negro, a los que se atribuyen falsas propiedades desintoxicantes.

¿El carbón activado tiene efectos desintoxicantes?

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sí ha reconocido la capacidad de este compuesto para reducir la flatulencia tras las comidas, pero ese efecto solo se consigue con alimentos que contengan, al menos, un gramo de carbón activado por ración, cantidad muy  superior a la que se emplea en las bebidas y alimentos que se comercializan como «detox«.

Por otra parte, la Red de Intercambio de Riesgos Emergentes de la EFSA considera el incremento de consumo de estos productos como un riesgo emergente, ya que el carbón activado puede alterar la eficacia de algunos fármacos como anticonceptivos y medicamentos para tratar enfermedades cardiacas o diabetes.

Las falsas promesas de los alimentos con aloe vera

De milagro dermatológico a superalimento en el lineal del supermercado. Sería extraño -y peligroso- embadurnarnos de gel de aloe tras salir de la ducha y luego untarlo en la tostada del desayuno. Pero eso no ha impedido que se extienda la creencia de que sus propiedades beneficiosas en el campo de la cosmética pueden ampliarse a la alimentación.

Es un efecto halo en toda regla: a partir de las características de un producto nos creamos una opinión sobre él, atribuyéndole propiedades positivas en otros aspectos. La realidad es que, por mucho que sus partidarios lo sugieran, ya puedes comer tractores de aloe vera que no vas a conseguir la piel de Cleopatra recién salida de la bañera de leche de burra. Es más, puedes estar jugándotela.

El aloe vera (o aloe barbadiensis) se usa de forma tópica por sus propiedades cosméticas, y hay evidencia de que puede tener efectos beneficiosos sobre algunos problemas de la piel. El National Institutes of Health considera que hay pruebas suficientes de que puede ayudar en el tratamiento de la psoriasis y los sarpullidos, pero no está tan claro que tenga efectos probados en otros usos típicos como la curación de heridas -una revisión Cochrane sobre el tema determinó que había falta de evidencia- o la reducción de cicatrices. No es mágico, pero tiene una reputación incontestable, ciertas propiedades probadas y es un compuesto seguro, razones más que suficientes para colonizar los estantes de la perfumería.

Bajo la lupa: tortitas Bicentury de tomate y aceite de oliva

Las tortitas de cereales se promocionan como snacks saludables, pero su composición y la calidad de sus materias primas son muy variables, lo que condiciona su valor nutricional. En el caso de estas tortitas de maíz de la marca Bicentury, aunque determinados ingredientes se destacan en el envase a modo de reclamo (el tomate y el aceite de oliva), su contenido es testimonial: una tortita contiene 0,323 gramos de aceite de oliva refinado, 0,095 gramos de tomate en polvo y 0,0019 gramos de albahaca.

Cambio de nombre: de «Bio-» a «Bi-«

Con la entrada en vigor del Reglamento 834/2007 sobre producción y etiquetado de los productos ecológicos, el fabricante tuvo que cambiar el nombre anterior de «Biocentury» por «Bicentury», ya que la abreviatura «bio» se reserva exclusivamente para los productos que cumplan con los requisitos de producción ecológica.

Consultorio nutricional: anisakis y mercurio en el pescado, pollos de corral y surimi

¿Hay que limitar el consumo de pescado por el mercurio?

Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, la mayor exposición al mercurio en Europa se produce a través de la dieta, fundamentalmente a partir de los productos de la pesca, en los que se acumula como metilmercurio, la forma más tóxica. No obstante, las concentraciones varían según las especies: los pescados grandes, longevos, depredadores y migratorios –como el bacalao, el galludo (mielga) o el marlín– tienen los niveles más elevados.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) calcula que solo los grandes consumidores de estos productos (es decir, aquellos con un consumo diario de 100 g) podrían superar la ingesta semanal tolerable; pero, por otra parte, reconoce que comer entre una y cuatro raciones de pescado a la semana aporta beneficios para el desarrollo neurológico de los niños y la salud cardiovascular de los adultos.

Para poder aprovechar estos efectos positivos y, a su vez, controlar los riesgos, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha establecido limitaciones en la ingesta de cuatro especies(lucio, pez espada, tiburón y atún rojo) solo para los grupos vulnerables: en mujeres embarazadas, mujeres que planean estarlo o que están en periodo de lactancia y en menores de 10 años se recomienda evitar el consumo de esas cuatro especies. En niños de entre 10 y 14 años se aconseja limitar la ingesta a 120 gramos al mes.

¿El cadmio de las gambas te trae de cabeza? Recomendaciones que se hacen virales 8 años después.

¡Qué susto más susto? Que ahora resulta que la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN), en su infinita vocación por fastidiarnos la vida ha decidido lanzar una alerta sobre las cabezas de las gambas.

¡Y justo antes de Navidad! Serán desalmados…

Y ahí andan, desde el pescador al pescadero, pasando por los chupadores compulsivos de cabezas de gambas, revolucionados por semejante ataque a nuestra tradición culinaria.

Pues resulta que no. Que otra vez, no.

Que lo que se ha hecho pasar como alerta alimentaria, es una recomendación (suena menos alarmante, ¿no?).

Y la «novedad» no es tal: se publicó en 2011. De nuevo se hace viral un tema con años de retraso.

Parece que la primera plataforma en publicarlo fue Última Hora, el 13 de diciembre. A partir de ahí, efecto bola de nieve.

cadmio gambas

 

cadmio gambas

cambio gambas

Cuando una noticia se sale de la norma, llama la atención (no tengo más que recordarte que hace poco más de un año mirabas con recelo al tostador porque era el responsable de que en el pan apareciera acrilamida).

Si tienes poco tiempo, en este hilo de twitter resumo todo lo que vas a encontrar en el post ;).

¿Es verdad que debemos evitar comer las cabezas de las gambas?

Sí, es verdad.De las gambas y de cualquier crustáceo parecido (llámese quisquilla, langostino o similar). Y en mi vocación por fastidiar al personal, te diré que tampoco debes comer el cuerpo de los centollos o los cangrejos.

Esas partes son el cefalotórax, donde está el hepatopáncreas que resulta que es donde se acumula el cadmio.

Te dejo algunos puntos importantes para tener en cuenta sobre el #gambaGate.

¿Qué dicen las recomendaciones?

Las recomendaciones sobre consumo de crustáceos por su contenido en cadmio que, insisto, no son nuevas, nos aconsejan «limitar, en la medida de lo posible, el consumo de carneoscura de los crustáceos, localizada en la cabeza, con el objetivo de reducir laexposición de cadmio.»

¿Por qué preocupa el cadmio?

Es un metal pesado  que aparecen en la ambiente de forma natural y como contaminante derivado de actividades de minería y metalurgia, incineración, o unso de algunos fertilizantes.

La IARC lo clasifica como clase I, así que es carcinógeno en humanos.

Se acumula en riñón e hígado. Y la exposición crónica (pequeñas cantidades durante tiempo prolongado) puede provocar fallo renal, desmineralización hueso o cáncer renal.

En los no fumadores, la mayor exposición es vía alimentaria. Repito, en no fumadores. Porque resulta que la EFSA considera que si hay un hábito tabáquico, esa puede ser la fuente de exposición prevalente y que los fumadores acumulan de media el doble de cadmio que los no fumadores.

Sin embargo, no veo hordas de personas tratando de dejar el tabaco porque contiene cadmio. Las noticias nos asustan si son una novedad: que fumar es un riesgo para la salud ya nos lo sabemos (y nos importa reguleras).

¿El cadmio solo está en los crustáceos?

No. Como está en el medio ambiente, pasa a la cadena alimentaria.

La EFSA lo ha evaluado y encuentra que los alimentos en los que hay más cadmio son:

  • De origen animal: riñones, hígado, otras vísceras y marisco (especialmente si se come entero). Hemos dicho que es tóxico porque se acumula en los riñones e hígado, así que si comemos este tipo de productos es lógico que estemos más expuestos.
  • De origen vegetal: algas, cacao, setas silvestres y semillas de oleaginosas.

Ojo, que estos alimentos contiene más cadmio, pero no son los que más aportan en nuestra dieta. Los cereales ostentan ese dudoso honor, porque, aunque acumulan menos cantidad, los comemos de forma habitual.

cadmio gambas

Pero tranquilidad, porque legalmente hay establecidos límites máximos de cadmio para diversos alimentos carne (vacuno, bovino, porcino, aves, caballo, atún, pez espada, caballa), riñones o hígado. También para los cereales o las aguas de consumo.

Por supuesto, los crustáceos deben cumplir también con un valor máximo, pero los límites se establecen para la carne de los apéndices y del abdomen. En el caso de los cangrejos y crustáceos similares (Brachyura y Anomura), la carne de los apéndices.

El problema es que no hay límites establecidos para las zonas en las que está el hepatopáncreas (las vísceras): el cefalotórax. Es lo que llamamos cabeza en los crustáceos tipo gamba y el cuerpo de los tipo cangrejo. En muchos países no se comen estas partes, pero en el nuestro sí, así que nuestras costumbres culinarias en este caso son una desventaja.

La Comisión Europea considera que en la dieta normal ya consumimos cadmio, y este está cerca de la dosis máxima que se considera segura.Por lo tanto, si incorporamos alimentos que son muy altos en cadmio (como son las cabezas de las gambas), se puede superar esas ingesta tolerable.

Como curiosidad (no te pongas ahora a contar el cadmio que ingieres), para el cadmio se establece una ingesta semanal tolerable (TWI, que es el parámetro que se emplea para tóxicos que aparecen en los alimentos de forma inevitable e indica la cantidad máxima que no produce efectos adversos) es de 2,5 microgramos Cd/kg peso corporal.

Por eso, instó a los gobiernos a que establecieran recomendaciones nacionales, basadas precisamente en la cultura gastronómica (si en algunos países dices que hay que limitar el consumo de cabezas de gambas te mirarían como a un loco).

Y, en base a nuestro consumo, AESAN estableció la recomendación. Te la recuerdo: limitar en la medida de lo posible el consumo de la carne negra de los crustáceos (la cabeza).

¿Cuántas cabezas de gamba me puedo comer sin riesgo?

A ver, que la cosa no funciona así.

La recomendación es no comerlas. No es como en el caso del mercurio, otro metal pesado para el que sí se establecen raciones máximas.

Si puedes evitarlo, mejor. Si aun con la recomendación en la mano decides comerlas, solo tienes que saber que estás incrementando los riesgos asociados a la acumulación de cadmio. No te vas a morir envenenado.

Y si eres fumador, olvídate del cadmio de las gambas porque tu problema con el cadmio están en el estanco, no en la mesa.

¿Y qué pasa con el fumet?

La recomendación indica “limitar en la medida de lo posible el consumo de carne oscura”, no hace más especificaciones con lo que en principio debemos evitar su consumo en cualquier forma.

cadmio gambas

Dicho esto, desde luego, en el fumet la concentración de cadmio va a ser muy inferior a la que habría en la cabeza, ya que estamos utilizando pocas piezas para un volumen de agua variable del que, al final, consumimos solo una parte. Es muy distinto que chupar 4 cabezas de una sentada.

En definitiva, el riesgo es menor (pero, desde luego, va a ser una fuente de exposición).

En resumen…

Sí, comer la cabeza de las gambas incrementa los riesgos asociados a la acumulación de cadmio.

Pero otras muchas «tradiciones» navideñas como ponerse hasta las patas de alcohol o comer como si no hubiera un mañana también son perjudiciales para la salud, y nos dan exactamente igual.

Pero tendríamos que preocuparnos más de lo que hacemos cada día y de los hábitos insanos que no tenemos intención de dejar, que de las costumbres anecdóticas.

 

 

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